La experiencia de un egresado de Sociología



Aunque se confiesa un astronauta frustrado, no cabe duda de que Florencio Ceballos está muy contento con la sociología, sobre todo, dice, porque le permite trabajar en equipos y porque es un trabajo diverso, en el que hay momentos de apertura al mundo (entrevistando, haciendo observación, encuestas, lo que los sociólogos llaman “terreno”) y momentos de retraimiento, en los que hay que encerrarse a pensar, y a escribir durante semanas.

¿Qué te decidió a estudiar sociología?
Me temo que fueron razones principalmente políticas, que no son precisamente las que me hacen continuar siendo sociólogo: era 1990, vivíamos un momento de mucha efervescencia, Chile estaba cambiando profundamente, y quería herramientas para entender eso. La sociología en Chile ha tenido históricamente una carga política muy marcada, un poco dogmática a veces, hay que reconocerlo. En ese sentido, fue una sorpresa lo que fui encontrando en el camino: nuevos enfoques, nuevos temas, que no me calzaban con la idea que me había hecho previamente de esta disciplina.
Si estuvieras de nuevo recién salido de cuarto medio, ¿estudiarías lo mismo? ¿por qué?
Mi fantasía sigue siendo ser arqueólogo, o astronauta, igual que a los 7 años. Pero creo que sí estudiaría nuevamente sociología, aunque posiblemente enfrentaría de otra forma mis estudios.

A tu juicio, ¿qué características debe tener un estudiante de sociología?
Las mismas que un sociólogo ya formado: mucha curiosidad, pocos prejuicios, interés en las personas y respeto por las diferencias, capacidad de empatizar, sentido común, el gusto por la lectura, responsabilidad para mantenerse al día y estudiar constantemente.

¿Tuviste dudas durante la carrera? ¿Cómo las enfrentaste?
Tuve. La sociología es una disciplina que habla de muchas cosas, a veces dan ganas de profundizar en ellas y olvidarse de la sociología. Me refiero por ejemplo a la historia, la economía, la antropología o el derecho. No sé si enfrenté realmente esas dudas. Más bien yo creo que esas ganas de meterse más a fondo en disciplinas anexas son las que al final definen las alternativas de especialización y estudios de postgrado que uno toma.

¿Puedes describir, brevemente, tu experiencia laboral?
Súper diversa, aunque muy pronto me especialicé en un ámbito bastante específico: educación y tecnología. Pero incluso así, he debido enfrentarme a situaciones laborales muy distintas las unas de las otras: como consultor de Unesco en París, cruzándome con ‘famosos’ en el ascensor; ayudando a definir programas de educación en una comunidad aymara boliviana a cuatro mil metros de altura; haciendo observación en un liceo de Santiago poniente; ayudando a desarrollar un sitio educativo en internet; encuestando profesores; escribiendo libros, etc.

¿Qué expectativas profesionales tienes para el futuro?
Me gustaría trabajar de manera independiente, haciendo investigación y cátedra, idealmente desde una casa con vista al mar. Por suerte se trata de una profesión que permite eso, porque una buena parte del trabajo es frente al computador. No es necesario un contacto físico constante con otros colegas, muchas cosas se pueden resolver por e-mail.

¿Qué le dirías a alguien que esté pensando en estudiar sociología?
Que lo haga, sin dudas. Ahora bien, aunque uno puede vivir perfectamente como sociólogo, no es una carrera para quien quiera hacerse millonario. Pero creo que eso no es lo significativo. Lo importante es que además de ser una carrera profesional, es un excelente apoyo para entender el medio donde uno vive, y por lo tanto para ser más justo al juzgar lo que otros hacen.

Fuente: EducarChile.