Vocación, prestigio o dinero: las variables para decidir la carrera

Si se le pregunta a cualquier persona por qué razón se elige una carrera universitaria, la respuesta predominante será “por vocación”. Pero si a alguien que ya eligió una carrera se le pide que diga cuál sería su prioridad para seleccionar una carrera hoy, su respuesta será, en la mayor parte de los casos, “la salida laboral”. Esta distancia entre el deseo vocacional y la realidad del mercado de trabajo es la que aparece al comparar dos relevamientos sobre carreras y profesiones desarrollados por el Instituto de Ciencias Sociales de la UADE, por un lado, y por la Facultad de Ciencias Empresariales de la UAI y el Grupo Rhuo, por el otro.

“Los estudios cuantitativos muestran una tendencia, pero lo que aparece en los estudios cualitativos es más complejo”, explica Sergio Doval, director del Programa de Opinión Pública de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), quien coordinó la investigación.

Así, la elección de una carrera involucra muchos factores: “Uno muy importante es la influencia del grupo de pertenencia, con la figura de los padres como el componente clave”, señala Doval. Tan importante puede ser esta influencia que hay quienes llegan a elegir una carrera para ir con un amigo del secundario, ejemplifica el académico.

“Ante una situación de crisis, el componente lógico que aparece es la búsqueda de la salida laboral. Pero a la hora de decidir, las motivaciones son complejas e incluyen el nivel socioeconómico, cultural, y la referencia, es decir, aquellos datos que provienen del entorno más confiable”, agrega Doval. También pueden aparecer “modas” en la elección de carreras.

Sin embargo, de acuerdo a esta investigación, la salida laboral se vuelve lo más importante para el 54% de los universitarios si tuvieran que volver a elegir. En la misma línea, en todos los rangos etarios consultados (realizada a universitarios mayores de 18 años), el desfasaje entre teoría y práctica fue señalado como la mayor dificultad a la hora de incorporarse al primer empleo.

Además, más de la mitad de los encuestados consideraron que las carreras no están actualizadas en relación con los conocimientos y aptitudes que requieren actualmente los trabajos y el 61% de la muestra opinó que deberían actualizarse en la “experiencia práctica”.

La muestra de la encuesta de la UADE, en cambio, se compuso por personas mayores de 18 años del área metropolitana con acceso a Internet, sin necesidad de que fueran universitarias. En este caso, el 54% señaló que el principal motivo por el cual se elige una carrera es la vocación y sólo dos de cada diez personas asocian esta elección a la posibilidad de una buena remuneración económica.

La encuesta también midió cómo consideraban estas personas a un grupo de profesiones: abogado, contador, diseñador gráfico, ingeniero, licenciado en marketing, médico, psicólogo y relacionista público. “Buscamos cubrir carreras tradicionales y nuevas, de distintos campos, entre las que se dictan en la UADE”, explica Gabriel Adragna, investigador del Instituto de Ciencias Sociales. Lo que surge es que el 70% de los consultados asocia a los ingenieros con prestigio social y buena remuneración. La otra carrera con prestigio es Medicina. Sin embargo, se la asocia con una baja remuneración. En cambio, carreras nuevas o menos “duras”, como Diseño Gráfico, Marketing y Relaciones Públicas, son consideradas de menor prestigio y remuneración.

“Como se vio en grupos focales y entrevistas en profundidad, las carreras de Medicina y de Ingeniería se asocian al sacrificio que implican: el médico que no duerme; el ingeniero que no sale durante seis años para estudiar”, comenta Adragna. Por el contrario, las carreras más nuevas están asociadas a dones o talentos innatos. “Por ejemplo, al diseñador se lo asocia con una cuestión artística, al relacionista público con el don de la palabra. Esto, en parte, se debe al desconocimiento de lo que son las carreras y de su institucionalización”, analiza Adragna.

En cuanto a las remuneraciones, detrás de los ingenieros se ubican los abogados y los contadores como los mejor remunerados.

Fuente: Clarin.

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